Hombre con micrófono de diadema habla durante una conferencia sobre tecnología.
Hombre con micrófono de diadema habla durante una conferencia sobre tecnología. — imagen de archivo de El Forum, ajena al asunto de esta pieza; pendiente de sustituciónEl Forum · Fototeca de El Forum · OWN_WORK

La velocidad del avance de la IA supera a su regulación

Brad Smith declaró en una entrevista de BBC el 11 de octubre de 2026 que la inteligencia artificial avanza "más rápido que la velocidad de la seguridad". Esto refleja una preocupación creciente en la industria sobre la falta de medidas regulatorias adecuadas que protejan a los usuarios y sistemas ante posibles fallos o usos peligrosos de la IA.

La comparación que estableció frente a las lavadoras, que "están sujetas a más reglas de seguridad que la IA", señala la disparidad entre un electrodoméstico tradicional y una tecnología con un impacto mucho más amplio y complejo, pero con menos control legal efectivo.

Esta reflexión pone en evidencia que la regulación actual no está a la altura del desarrollo y despliegue rápido de sistemas de IA, cosa que aumenta el riesgo de incidentes y consecuencias no deseadas.

El mensaje es claro: la industria y los responsables políticos deben acelerar la creación y aplicación de normas que respondan a los nuevos desafíos que plantea la IA.

Críticas a la autorregulación y demanda de normas globales

Brad Smith no oculta su escepticismo sobre la autorregulación dentro del sector. Afirma que "no está convencido de que la autorregulación sea suficiente" y que se necesitan "normas globales para la IA".

Estas normas globales buscan crear un marco homogéneo que supervise y controle la IA a nivel internacional, evitando el 'salvaje oeste' del mercado actual donde cada actor opera con estándares dispares o escasos.

La exhortación a las autoridades británicas para que lideren este esfuerzo muestra la importancia que da Smith al papel de gobiernos y organismos internacionales en la regulación de esta tecnología.

La demanda de regulación unificada refleja la complejidad y el alcance global de la IA, que sobrepasa fronteras nacionales y requiere coordinación entre países.

Propuestas concretas para controlar riesgos

Smith plantea la creación de un mecanismo para pausar o ralentizar sistemas de IA que se descontrolen, especialmente en dispositivos autónomos o infraestructuras críticas, con el objetivo de evitar daños mayores.

Propone además "una obligación legal de notificar a las víctimas" cuando un agente de IA infiltra un sistema o causa una brecha, una medida que busca proporcionar transparencia y protección a los afectados.

Sugiere que modelos frontera, los más avanzados y potencialmente riesgosos, sean revisados por evaluadores externos o gubernamentales antes de su puesta en marcha, de manera análoga a la certificación de aviones comerciales.

Estas medidas reflejan un enfoque de precaución para anticipar fallos o abusos, combinando supervisión externa, responsabilidad y capacidad de intervención rápida.

Implicaciones para la industria y el futuro regulatorio

La llamada de Smith pone presión a los legisladores para acelerar una regulación práctica y efectiva que complemente el ritmo del avance tecnológico.

Para compañías como Microsoft, estas normas pueden representar tanto una necesidad para garantizar la confianza del público como una limitación que condicionará el diseño y despliegue de sus tecnologías.

El modelo propuesto, basado en la revisión previa a lanzamiento y obligación de notificar, podría marcar un estándar que otros países y empresas terminen adoptando.

El debate que refleja esta entrevista es indicativo de cómo la regulación de la IA será uno de los temas clave en los próximos años, con impacto directo en seguridad, innovación y responsabilidad social.

El papel de gobiernos y organismos internacionales

Smith señala que no basta la iniciativa privada y que es fundamental que los gobiernos tomen un rol activo en establecer reglas claras y mecanismos de control fiables.

La comparación con la certificación de aviones pone el foco en la importancia de contar con reguladores y expertos externos que validen la seguridad de tecnologías críticas antes de su uso público.

Esto implica un cambio en la gobernanza de la IA, que actualmente depende principalmente de los fabricantes y desarrolladores, hacia un sistema regulatorio más riguroso y con responsabilidad distribuida.

El reto es complejo dada la velocidad del desarrollo y la dificultad técnica para evaluar modelos frontera, pero es clave para evitar riesgos mayores y fomentar un desarrollo sostenible.