Mupi con anuncio iluminado de Meta en una calle urbana de noche
Mupi con anuncio iluminado de Meta en una calle urbana de nocheMarketingDirecto · MarketingDirecto · CORPORATE_PRESS

Un mercado que se disparó un 139% con Meta al frente

El mercado global de gafas inteligentes no ha crecido: se ha multiplicado. Según datos de Counterpoint Research, las ventas del segundo semestre de 2025 crecieron un 139% interanual, un ritmo que sitúa a la categoría entre las de mayor expansión del hardware de consumo en ese periodo. Dentro de ese crecimiento, las gafas con inteligencia artificial integrada —capaces de responder preguntas, traducir o describir lo que ven a través de la cámara— representaron el 88% de las ventas globales, lo que confirma que el motor del mercado ya no son las gafas conectadas genéricas, sino específicamente las que incorporan asistentes de IA.

En ese contexto, Meta no solo participa: domina. Counterpoint le atribuye una cuota del 82% del mercado global en el segundo semestre de 2025, una posición que deja al resto de fabricantes peleando por el 18% restante. Es la clase de dominio que normalmente se asocia a mercados maduros con pocos actores, no a una categoría que todavía se está formando y que crece a triple dígito.

La distribución geográfica añade matices. Norteamérica concentró el 37% del mercado y Europa Occidental el 30%, lo que sitúa el grueso de las ventas en las dos regiones donde Meta y EssilorLuxottica tienen mayor presencia de distribución física, a través de ópticas y tiendas Ray-Ban. Esa cobertura de canal es tanto causa como consecuencia del liderazgo de Meta: no solo vende más porque tiene mejor producto, sino porque está en más sitios donde el consumidor puede probárselo antes de comprar.

El precio como arma: 299 dólares frente a una media de 360

Mientras el precio medio global de las gafas con inteligencia artificial subió a 360 dólares, Meta ha optado por la estrategia contraria. La compañía anunció una nueva gama de gafas inteligentes desarrollada con EssilorLuxottica —el grupo propietario de Ray-Ban y Oakley, entre otras marcas— con un precio de entrada de 299 dólares, sensiblemente por debajo de la media del mercado.

Esa diferencia de precio no es un matiz cosmético. En un mercado donde el consumidor medio todavía no tiene claro para qué necesita unas gafas inteligentes, el precio de entrada funciona como filtro de adopción: cuanto más bajo, más fácil resulta la primera compra de prueba. Fijar el listón en 299 dólares mientras el resto del sector se mueve alrededor de 360 amplía la base de compradores potenciales y, de paso, dificulta que un competidor entre con un producto más caro sin justificar ese sobreprecio con una diferencia de funcionalidad evidente.

La jugada de Meta se apoya, además, en una alianza de fabricación y distribución consolidada. EssilorLuxottica no es un socio nuevo: es el fabricante que ya pone las Ray-Ban Meta en manos del consumidor a través de su red global de ópticas, lo que reduce el coste de adquisición de cliente frente a un recién llegado que tendría que construir esa distribución desde cero.

Los números que sí están auditados frente a los que no

No todas las cifras que circulan sobre el éxito de Meta tienen el mismo respaldo. La confirmación de más de 7 millones de gafas inteligentes vendidas en 2025 —de Meta junto con EssilorLuxottica— aparece en los resultados financieros del cuarto trimestre de la propia EssilorLuxottica, una compañía cotizada sujeta a auditoría, lo que le da un nivel de fiabilidad distinto al de una cifra anunciada solo por una de las partes interesadas.

Otras cifras, en cambio, provienen exclusivamente de comunicados de Meta y deben leerse con esa cautela. La compañía declaró en febrero de 2025 que sus gafas Ray-Ban de primera generación habían superado los 2 millones de unidades vendidas, una afirmación de la propia empresa que no cuenta con verificación independiente. Es una distinción relevante: una cosa es lo que confirma el balance de un socio auditado y otra lo que anuncia la parte interesada sobre su propio producto.

El intento de Meta de ampliar catálogo tampoco ha sido uniforme. Según datos de IDC, la compañía vendió alrededor de 15.000 unidades de sus gafas Ray-Ban Display en su primer trimestre en el mercado, lo que le dio un 6% de esa categoría específica de gafas con pantalla integrada, muy lejos del 82% que ostenta en el conjunto del mercado de gafas inteligentes. El dato sugiere que el dominio de Meta es sólido en el segmento de gafas con IA y cámara, pero mucho más frágil cuando se compite en gafas con pantalla, un terreno más cercano al que se especula que explorará Apple.

Equipo Apple II vintage con monitor y doble disquetera en fondo negro
Equipo Apple II vintage con monitor y doble disquetera en fondo negroRama & Musée Bolo · Wikimedia Commons · CC-BY-SA

El calendario que juega en contra de Apple

Apple prepara su entrada en la categoría de gafas inteligentes para 2027. Ese calendario implica que la compañía llegará al mercado más de dos años después de que Meta y EssilorLuxottica hayan consolidado su posición dominante, fijado el precio de referencia en 299 dólares y construido una base de distribución a través de ópticas en todo el mundo.

Los datos posteriores no apuntan a que esa ventaja se esté erosionando. Según un resumen de Counterpoint Research citado en marzo de 2026, Meta alcanzó una cuota del 84% del mercado mundial de gafas inteligentes en el primer trimestre de ese año, dos puntos por encima del 82% del semestre anterior. Si esa tendencia se mantiene, Apple no entrará en 2027 en un mercado fragmentado y disputado, sino en uno donde un solo actor concentra más de ocho de cada diez ventas.

La pregunta que queda abierta es si Apple competirá por precio o por diferenciación de producto. Su historial en otras categorías de hardware —desde el iPhone hasta el Apple Watch— sugiere que optará por la segunda vía, apostando por funciones que Meta no ofrece en lugar de igualar los 299 dólares de entrada. Pero el debilísimo 6% que las Ray-Ban Display de Meta capturaron en su segmento específico frente al dominio en el resto del mercado indica que ese hueco de diferenciación —gafas con pantalla, más cercanas a lo que se especula que hará Apple— es precisamente donde Meta ha mostrado su punto más débil hasta ahora.