Chats internos de Anthropic sobre Zlibrary refuerzan la demanda de Sony y Warner Chappell
La demanda enmendada añade capturas de conversaciones internas de empleados de Anthropic alabando el uso de la biblioteca pirata Zlibrary como prueba de que la compañía sabía que el material era ilegal.
Dario Amodei, cofundador y director ejecutivo de AnthropicTechCrunch / Kimberly White · Wikimedia Commons · CC-BY
Los chats internos que sostienen la acusación
La demanda, presentada por Sony Music Publishing y Warner Chappell Music ante el Tribunal de Distrito del Norte de California, señala como demandados a Anthropic PBC, a su consejero delegado Dario Amodei y al cofundador Benjamin Mann. El escrito describe una campaña de torrenting, scraping y descarga ilegal de obras protegidas para entrenar el modelo Claude.
El elemento que ha reforzado el caso en su versión enmendada son capturas de conversaciones internas de empleados de Anthropic, entre ellas la frase "Zlibrary my beloved", en referencia a la conocida biblioteca de libros pirateados. Los demandantes las presentan como prueba de que la compañía sabía que el material procedía de fuentes ilegales y decidió usarlo igualmente.
El escrito califica la conducta como "uno de los mayores y más descarados robos de propiedad intelectual en la historia". Aunque algunas coberturas sitúan el volumen de obras afectadas en decenas de miles y otras en miles, la cifra exacta que maneja la demanda no está cerrada públicamente.
Qué pide la demanda y qué está en juego
Los demandantes reclaman hasta 150.000 dólares por cada obra protegida usada sin autorización, la indemnización máxima que contempla la ley de derechos de autor estadounidense para infracciones deliberadas. A eso suman una petición adicional de 25.000 dólares por cada caso en que se haya eliminado o alterado información de gestión de derechos de autor, los metadatos que identifican al titular de una obra.
Otras coberturas mencionan a EMI y a otros catálogos musicales como parte de los demandantes, aunque el expediente judicial confirma directamente a Sony Music Publishing y Warner Chappell Music. El caso se suma a la ola de litigios que enfrentan a editoriales y sellos musicales con desarrolladores de modelos de lenguaje por el origen de los datos de entrenamiento.