
Un memorándum de seguridad nacional, no una ley de gasto
El 24 de octubre de 2024 la Administración Biden publicó un Memorándum de Seguridad Nacional con un título largo y descriptivo: 'Memorandum on Advancing the United States' Leadership in Artificial Intelligence; Harnessing Artificial Intelligence to Fulfill National Security Objectives; and Fostering the Safety, Security, and Trustworthiness of Artificial Intelligence'. El destinatario no es el público general ni el mercado: son las agencias de seguridad nacional estadounidenses.
Un memorándum de seguridad nacional (NSM, por sus siglas en inglés) es un instrumento del Ejecutivo estadounidense para dar instrucciones directas a agencias federales de defensa, inteligencia y seguridad, sin pasar por el Congreso. No crea una partida presupuestaria por sí mismo ni requiere ratificación legislativa: ordena procedimientos, estándares y prioridades dentro del propio aparato de Estado.
Esa naturaleza explica por qué el documento no fija importes presupuestarios concretos. Quien busque en él una cifra de inversión pública, un fondo dedicado o un reparto de fondos entre agencias no la va a encontrar: ese no es su objeto. Es un documento de gobernanza interna, no un vehículo de gasto.
Qué obliga a hacer a las agencias
El contenido operativo del memorándum instruye a las agencias de seguridad nacional a establecer estándares y directrices para pruebas, evaluación de riesgos y uso seguro de sistemas de IA. Es decir, marca el procedimiento —cómo se prueba, cómo se evalúa el riesgo, cómo se despliega con garantías— antes que el destino del dinero.
Ese enfoque procedimental es habitual en los primeros marcos regulatorios de una tecnología emergente: se fijan primero los criterios de seguridad y confianza, y solo después, si hace falta, se legisla sobre financiación o sanciones. El memorándum de octubre de 2024 se sitúa en esa primera fase.
El propio texto conecta con compromisos voluntarios previos ya asumidos por compañías como OpenAI, Google y Meta, que incluían medidas como el marcado de contenido generado por IA mediante marcas de agua. El memorándum institucionaliza dentro del aparato de seguridad nacional una lógica que ya circulaba en acuerdos voluntarios del sector privado.
El documento con el que se confunde: el AI Action Plan de 2025
Buena parte de la confusión en el debate público surge de mezclar este memorándum con el AI Action Plan de julio de 2025, un documento posterior y distinto que reúne más de 90 medidas federales. Son dos piezas de gobernanza separadas, de administraciones y momentos distintos, con alcances que no coinciden.
Atribuir al memorándum de octubre de 2024 las 90 y tantas medidas del Action Plan de 2025 —o viceversa— distorsiona el análisis de cualquiera que intente seguir la evolución de la política de IA en Estados Unidos. El primero es una instrucción de seguridad nacional dirigida a agencias; el segundo es un plan de acción mucho más amplio y posterior.
Separar ambos documentos con precisión importa para cualquiera que necesite citarlos con rigor: inversores evaluando riesgo regulatorio, empresas de IA ajustando su cumplimiento normativo o analistas comparando el enfoque de distintas administraciones frente a la misma tecnología.
Lo que queda por ver
El memorándum no trae por sí mismo una cifra que verificar ni un calendario de desembolsos que seguir: su cumplimiento se mide en la adopción interna de estándares por parte de las agencias de seguridad nacional, algo que no se traduce en anuncios públicos inmediatos.
La pregunta relevante hacia delante es de continuidad institucional: si las directrices de octubre de 2024 sobreviven como base operativa bajo el marco más amplio del AI Action Plan de 2025, o si este último las desplaza en la práctica. Esa relación entre ambos documentos —complementariedad o sustitución— es lo que definirá si Estados Unidos tiene una trayectoria regulatoria coherente en IA de seguridad nacional o dos capas superpuestas y de difícil lectura conjunta.