
Quién pone el dinero y por qué importa la mezcla
Sherpa.ai anunció el 6 de julio de 2026 el cierre de una ronda de 18 millones de dólares liderada por Forgepoint Capital, firma de capital riesgo estadounidense centrada en ciberseguridad. La compañía española no ha precisado el reparto exacto entre los inversores participantes.
Junto a Forgepoint entran Mundi Ventures, Ekarpen, Allegra Holdings y la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), vehículo de inversión público vinculado al impulso tecnológico estatal. Esa combinación —capital riesgo internacional especializado más dinero público español— no es habitual en una misma vuelta de financiación.
La presencia de la SETT sugiere que el Estado español considera estratégica la tecnología de Sherpa.ai, no solo como apuesta de retorno financiero sino como pieza de una política de soberanía digital. Forgepoint, por su parte, aporta el sello de un inversor que solo entra en compañías de seguridad con tesis de mercado clara.
La cifra en euros depende de quién la calcule
Sherpa.ai comunicó la ronda en dólares: 18 millones. Al traducirla a euros, la prensa no coincide. El Mundo la sitúa en 15 millones de euros; Gananzia habla de 'casi 16 millones'. La diferencia no es un error tipográfico: refleja distintos tipos de cambio o distintas fechas de conversión usadas por cada medio.
Ese detalle, menor en apariencia, importa para cualquiera que quiera comparar esta ronda con otras similares en el ecosistema europeo de IA: sin una cifra en euros estandarizada, las comparaciones internacionales de tamaño de ronda quedan sujetas al criterio de quien escribe la noticia.
La propia magnitud de la operación —18 millones de dólares— procede exclusivamente del comunicado de la compañía. No hay, hasta ahora, confirmación independiente del cierre ni del valor exacto invertido por cada parte.
Los sectores donde Sherpa.ai dice que ya factura
Sherpa.ai destinará los fondos, según su comunicado, a acelerar el desarrollo de su plataforma de privacidad y seguridad y a reforzar su expansión internacional en sanidad, finanzas, industria, ciberseguridad y administración pública.
Como prueba de tracción reciente, la compañía cita contratos con Indra, el instituto de salud estadounidense NIH, Centogene Genomics, Caja Laboral, Unicaja y Prosegur. Son nombres de peso en sus respectivos sectores, pero la relación es la que ofrece la propia empresa: no hay verificación independiente de los términos, alcance o facturación asociada a cada uno de esos contratos.
Que la lista combine banca cooperativa (Caja Laboral), banca regional (Unicaja), seguridad física (Prosegur), consultoría tecnológica (Indra) y salud (NIH, Centogene) sugiere una estrategia de diversificación deliberada más que una especialización vertical. Habrá que ver cuál de esos sectores termina generando el grueso de los ingresos.
Qué significa 'IA soberana' en la práctica
El término que utiliza Sherpa.ai para describirse —IA centrada en privacidad, seguridad y soberanía del dato— apunta a una categoría concreta de producto: sistemas de inteligencia artificial diseñados para que los datos sensibles no salgan del entorno del cliente, algo especialmente relevante para bancos, hospitales o administraciones sujetas a normativa estricta de protección de datos.
Esa propuesta encaja con un debate europeo más amplio sobre la dependencia de infraestructuras de IA controladas por proveedores estadounidenses o chinos. La entrada de la SETT en el capital de Sherpa.ai puede leerse como una apuesta por tener, dentro de España, una alternativa con esas garantías.
El reto para Sherpa.ai será demostrar que esa propuesta se traduce en contratos de volumen creciente y no solo en pilotos o acuerdos puntuales con marcas reconocibles.