Nvidia y Cisco entran en Starcloud, que ya vale 2,3 mil millones de dólares
La startup de centros de datos orbitales cierra su Serie A en 450 millones de dólares desde 2024 y alcanza una valoración de 2,3 mil millones tras sumar a Nvidia y Cisco como inversores.
Mupi con anuncio iluminado de Meta en una calle urbana de noche — imagen de archivo de El Forum, ajena al asunto de esta pieza; pendiente de sustituciónEl Forum · Fototeca de El Forum · OWN_WORK
Quién entra en el capital y qué valoración logra Starcloud
La ronda, liderada por Manhattan West Ventures, sumó a Nvidia y Cisco junto a Benchmark, EQT, Soma, NFX, 776, Cedar Capital, Goanna Capital y Standard Capital. La entrada de dos proveedores de infraestructura como Nvidia y Cisco, más que fondos puramente financieros, apunta a un interés estratégico: ambas compañías tienen negocio directo en los chips y las redes que alimentan cualquier centro de datos, esté en tierra o en órbita.
La suma de los 250 millones de la extensión a los 170 millones de la Serie A original, cerrada apenas cinco meses antes, en marzo de 2026, deja el total recaudado por Starcloud desde su fundación en 2024 en 450 millones de dólares. Ese ritmo de captación —dos rondas relevantes en menos de medio año— es en sí mismo un dato: revela una empresa que necesita capital intensivo de forma constante, algo habitual en negocios con activos físicos costosos como el lanzamiento y la operación de infraestructura espacial.
Las cifras del anuncio, comparadasElaboración propia a partir de los datos del expedienteM$Ver los datos en tabla
Las cifras del anuncio, comparadas
Concepto
M$
capital total levantado desde 2024
450
extensión anunciada el 21 de agosto de 2026
250
ronda Serie A previa, anunciada el 30 de marzo de 2026
170
Fuente: TechCrunch AI
Qué es un centro de datos orbital y por qué importa ahora
Un centro de datos orbital traslada al espacio el cómputo y almacenamiento que hoy vive en naves terrestres, apostando por la energía solar constante y la refrigeración pasiva del vacío como ventajas frente a los centros convencionales, que consumen electricidad y agua en cantidades crecientes. La promesa reduce la dependencia de terrenos, redes eléctricas y licencias que hoy encarecen y ralentizan la construcción de centros de datos en la Tierra, cuello de botella señalado por la propia cobertura del sector.