
Una ronda todavía en negociación, sin cifra fijada
Sifted reporta que The Exploration Company mantiene conversaciones avanzadas para una nueva ronda de financiación, con Atomico y Bessemer Venture Partners como posibles co-líderes de la operación. El dato central de la información es la valoración objetivo que se discute, en torno a los 2.000 millones de dólares post-money, es decir, incluyendo el capital que entraría en esta misma ronda.
Ese carácter de 'conversaciones avanzadas' importa: no es un cierre de operación ni un anuncio oficial de la compañía. Otras coberturas periodísticas han mencionado importes de entre 300 y 350 millones de dólares para la ronda, pero esa cifra no procede de la información original de Sifted ni ha sido confirmada por la empresa, así que se trata de una estimación circulando en el sector, no de un hecho verificado.
La ausencia de una cifra fijada y confirmada por la propia compañía es habitual en este tipo de operaciones mientras se negocian los términos finales entre los fondos y la startup. Hasta que no haya un anuncio oficial, cualquier importe concreto debe leerse como una aproximación de mercado, no como un dato cerrado.
Bessemer repite, Atomico se estrena como posible co-líder
Bessemer Venture Partners no es un inversor nuevo en la operación: el fondo ya participó en la Serie B de 150 millones de euros que la compañía anunció formalmente. Esa continuidad suele leerse como una señal de confianza reforzada, ya que un inversor existente decide aumentar su exposición en lugar de diluirse en la siguiente ronda.
La incorporación de Atomico como posible co-líder amplía el círculo de fondos generalistas europeos dispuestos a apostar por infraestructura espacial, un terreno que hasta hace pocos años dependía casi en exclusiva de contratos institucionales con agencias como la ESA o la NASA.
Que dos fondos de perfil distinto —uno más especializado en crecimiento tecnológico, otro con trayectoria en consumo y software— coincidan en la misma operación sugiere que la tesis de inversión ya no se limita a apostar por la tecnología de cápsulas en sí, sino por el mercado más amplio de transporte y logística orbital que la compañía dice estar abriendo.
Las cifras de financiación previa no coinciden entre fuentes
Los rastreadores de capital riesgo ofrecen números distintos sobre cuánto ha levantado la compañía hasta ahora. PitchBook estima el capital total en 235 millones de dólares, con una Serie B de 164 millones de dólares fechada el 10 de diciembre de 2024. CB Insights, en cambio, calcula el total en 210,06 millones de dólares, con una Serie B de 160 millones de dólares fechada el 17 de noviembre de 2024.
Estas discrepancias no son inusuales: cada base de datos aplica criterios propios sobre qué instrumentos financieros cuenta como parte de una ronda —deuda convertible, tramos adicionales cerrados en fechas distintas— y sobre el tipo de cambio aplicado cuando la operación se anuncia en euros y se reporta en dólares.
Euronews, por su parte, sitúa la financiación acumulada tras la Serie B en casi 208 millones de dólares, tras una Serie A previa de 40 millones de euros. Ninguna de estas tres cifras es errónea por sí misma; simplemente reflejan metodologías de conteo distintas, y ninguna debe tratarse como el dato definitivo mientras la compañía no publique una cifra consolidada propia.
El calendario de producto que sostiene la valoración
La valoración que se negocia no descansa solo en el historial de rondas, sino en un calendario de producto que la propia compañía ha hecho público. The Exploration Company prevé el lanzamiento de la segunda versión de su cápsula Nyx en 2025 y sitúa su primera misión completa en 2028, un horizonte de varios años antes de que el vehículo esté operativo de forma plena.
La compañía sostiene, según sus propios cálculos —no verificados de forma independiente—, que el mercado accesible del 'transporte de exploración' alcanzará los 35.000 millones de dólares en la próxima década. Es la cifra que sustenta la narrativa de crecimiento ante los inversores, pero conviene tratarla como una proyección de parte, no como un dato de mercado contrastado por un tercero.
También se discute una posible misión de demostración de la ESA valorada en alrededor de 250 millones de euros, lo que indicaría que la compañía sigue buscando contratos institucionales en paralelo a la financiación privada. La combinación de capital de riesgo y contratos públicos es común en el sector espacial europeo, donde ninguna vía por sí sola suele bastar para financiar el desarrollo de un vehículo hasta su primera misión operativa.